Descripción
INCI: Aqua, Rosa Damascena Flower Water*, Asinea Lac*, Glycerin, Caprylic/Capric Triglyceride, Olea Europaea Fruit Oil*, Glyceryl Stearate SE, Stearic Acid, Sodium Lauroyl Glutamate, Benzyl Alcohol, Helianthus Annuus Seed Oil, Parfum, Prunus Amygdalus Dulcis Oil, Cera Alba*, Mel*, Sodium Benzoate, Tocopherol, Xanthan Gum, Potassium Sorbate, Limonene, Gossypium Herbaceum Extract, Geraniol, Linalool.
La leche de burra es una fuente de juventud conocida desde hace milenios y que vamos a descubrir poco a poco. La leche de burra es la más cercana a la leche materna, fuente de todos los principios. Por tanto, no hay nada más natural, aparte de más universal e intemporal.
La leche de burra era ya muy conocida por las civilizaciones antiguas. Sus propiedades han logrado superar diferentes épocas. El auge de lo natural y lo auténtico ha hecho el resto.
VIRTUDES
¿Por qué la leche de burra es tan buena? La burra, como el ser humano, posee un sistema digestivo monogástrico, lo que hace que su leche sea rica en enzimas (lisozima y lactoferrina) que son poderosos agentes antimicrobianos. La leche de burra es muy completa porque es muy similar a la leche de la mujer.
Es rica en vitaminas (A, B1, B2, B6, C, D, E) en minerales (calcio, magnesio, fósforo, hierro, zinc…), oligoelementos y ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6). Contiene mucho retinol (vitamina A) que tiene un efecto tensor muy importante, por tanto, antiarrugas. El retinol ayuda también a la cicatrización y acelera la producción de colágeno. Se comprenderá que es especialmente eficaz en las pieles con problemas, con eczema, acné o psoriasis. La piel se regenera de forma más fácil y elimina así sus impurezas. La leche de burra hidrata y está recomendada para las pieles con envejecimiento precoz.







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